20241229 Subida a Alen. Despedida de año.

Siguiendo con la tradición este año volvimos a subir a la cima del monte Alén para despedir el año 2024 y dar la bienvenida al nuevo año 2025. Este acto como todos los que organizamos en ACAKE tienen como principal objetivo el fomentar las relaciones entre los vecinos y vecinas, de los diferentes barrios de este valle. Salimos desde la Plaza de San Miguel y nuestro primer destino: alcanzar el antiguo cargadero de mineral al pie de Las Cortadas.

Justo a la altura del cargadero empieza la zona denominada Las Cortadas, que para mi es el lugar más bonito por el que subir a la cima del monte Alén. Nuestro siguiente objetivo, un pequeño rellano, antes de enfilar la última subida hasta la cima. Desde este pequeño rellano hay una buena perspectiva del valle de Artzentales.

Ya sólo nos quedaba un pequeño esfuerzo para alcanzar la cima del Alén para una vez haber llegado al buzón tener la compensación de las espectaculares vistas que se nos ofrece desde la cima.


Salió un día espectacular, de esos días que nos permiten disfrutar a tope de las vistas que tenemos desde la cima del monte Alén. Pudimos disfrutar de una vista del mar Cantábrico, donde unos cuantos barcos esperaban ansiosos su entrada en el puerto y que al verlos desde la distancia parecían suspendidos en el aire.

El monte Alén nos permitió disfrutar, además, de una panorámica de 360º desde donde pudimos ver montes de Bizkaia, Araba, Gipuzkoa y Cantabria.



Como teníamos tiempo en vez de descender por el mismo sitio fuimos hacia la cima del monte Birileo, para luego descender hasta el asentamiento calcolítico de la edad de Bronce y poder visitar la antigua ferrería de monte que había en esa zona en época altomedieval.

Después de apreciar algunos restos de escoria del mineral que se trataba en esta ferrería de monte nos quedaba lo más fácil: ir primero al Ilso de Betaio donde está el túmulo y desde allí ir hasta donde nos esperaba un delicioso hamaiketako.

Allí dimos cuenta de una rico caldo, preparado por Ito, y Luis nos preparó una rica panceta, unas suculentas morcillas todo regado con un buen crianza y un rico txakoli. Para el final para el brindis tuvimos un rico sorbete de cava.

Nos veremos en el mismo sitio el año que viene.