20260628 Visita guiada al coto minero Alen – Mina Amalia-Juliana

El 28 de junio, con una temperatura muy agradable, unos espléndidos 19 grados, y bajo un leve pero refrescante txirimiri, Juan y Mariano nos enseñaron el Coto minero de Alen, una auténtica «cápsula de tiempos pasados», donde la naturaleza ha protegido algunas de las infraestructuras de la revolución industrial vasca de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
El itinerario comenzó en el mismo pueblo de Alen, frente al frontón y junto a los restos de la Vía por donde circulaba el tren que transportaba el mineral de hierro hasta el puerto de Castro Urdiales.
En su época de máximo esplendor (hacia 1926), este recóndito lugar albergaba a 1.000 habitantes (500 de ellos censados en el propio poblado). Así se explica cómo una comunidad obrera tan aislada logró levantar servicios básicos: escuelas (en Labarrieta), carnicería, panadería, tabernas, cuartel de la Guardia Civil y hasta su propio frontón.

A los pocos metros de iniciar el recorrido encontramos a la derecha este vertedero por donde se echaba el mineral para llegar a las vagonetas.

Allí mismo está este túnel por donde discurría el tren antes de llegar a un Puerto seco, donde recogía el mineral.

A la izquierda y abajo se encontraba la mina Sorpresa, una explotación minera a cielo abierto que coexistió con la mina Amalia-Juliana.

Las escombreras aparecen por doquier.


Y llegamos a un puerto seco, terminal logístico conectado a la vía férrea para llevar el mineral de hierro al puerto marítimo. Servía para acumular grandes volúmenes de mineral. Llama la atención su fachada exterior inclinada y un interior totalmente recto, que responde a una brillante solución de ingeniería civil e industrial de finales del siglo XIX y principios del XX para resistir el empuje del mineral de hierro. El mineral de hierro es un material extremadamente denso y pesado. Cuando se acumulaban miles de toneladas dentro del depósito, la presión lateral que ejercía el mineral sobre las paredes exteriores era colosal. Al ensanchar la base exterior del muro, el centro de gravedad se desplaza hacia abajo y hacia dentro, funcionando como un contrafuerte continuo que evita que la presión del mineral haga reventar o volcar la estructura hacia el camino.
El que el interior fuese totalmente vertical recto tenía solamente objetivos de tipo funcional: a) Evitar atascos, ya que, si tuviera inclinación el mineral de hierro crudo (que suele ser rugoso, húmedo y arcilloso), se compactaría, se adheriría a las paredes y generaría fricción, obstruyendo el flujo; b) Descarga por gravedad: Al ser una pared recta, el mineral caía de forma limpia y directa hacia las tolvas o bocas de descarga inferiores. Los vagones del ferrocarril minero se colocaban abajo y se llenaban en pocos minutos por pura gravedad, sin necesidad de usar energía mecánica adicional.

Este es un soporte para una cabeza de tambor, que era el rodillo principal que se ubicaba en el extremo de descarga de la cinta o banda transportadora.


Estamos ante el polvorín, almacén diseñado exclusivamente para el almacenamiento seguro de explosivos y detonadores.

Y esto es un refugio para protegerse de las explosiones.

En esta otra imagen tenemos a Juan haciendo una magnífica recreación del protocolo sonoro que se seguía para anunciar las explosiones y el fin de las mismas.

Restos de un vertedero y trituradora de mineral desde el que se hacía llegar el mineral de hierro a los vagones del ferrocarril.



Y entramos en la «Calle mayor» del poblado minero de Alen. Actualmente se está reconstruyendo el antiguo lavadero y la fuente del año 1900.

Una imagen de esa calle, donde estaba la cantina y la hilera de casas que conformaban la misma.

Juan junto a su hermano están descubriendo restos arqueológicos de gran valor al hacer su labor de limpieza.

La antigua oficina de la mina Amalia-Juliana.

Y restos de la capilla de 1898 levantada en honor del santo Luis Gonzaga.

Restos de los pilares que sostenían las torres por donde circulaban los baldes cargados de mineral provenientes de la mina Sorpresa.

En los últimos años de explotación, sobre 1950, el mineral se sacaba mediante camiones. Esta estructura con un desnivel de más de 40 metros servía para hacer llegar a esos camiones el mineral una vez lavado.

Piscina donde se almacenaba el agua para el lavado del mineral antes de ser llevado a esos camiones.
En resumen una magnifica visita la realizada de la mano de Juan y Mariano, conociendo un poco más nuestra historia más reciente.
